Últimas publicaciones

Mostrando entradas con la etiqueta Sofía Aldasoro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sofía Aldasoro. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de octubre de 2014

Cierre: feria, parque, mates y libros.

Domingo 28 de Septiembre - 11 A.M. Inicio de Feria. Yo llegué más tarde.

Por Sofía Aldasoro. 

La feria había comenzado hacía tiempo cuando decidí dar una vuelta. (3 P.M) Previo, quedo con Vir y nos encontramos en Oroño y el río (Wheelrihgt). Ella, me dijo, ya había estado por allá. Había sacado fotos, había hecho un poco de registro audiovisual, entre otras cosas. No había podido grabar a algunos poetas en lo verde del parque, como habían planeado hacer la noche anterior, pero esta ida nueva, le daba la oportunidad para intentarlo. 
Cuando llegué, encontré un par de caras conocidas. Vir, aún no estaba. Decidí matar el tiempo de espera y hacer la primera vuelta. 

martes, 30 de septiembre de 2014

María Lanese. La búsqueda de los sonidos que en las letras reverberan.

Por Sofía Aldasoro

María Lanese nació en un pequeño pueblo de Italia, Ripalimosani, Campobasso, en 1945.A los cuatro años de edad, su familia se traslada a la Argentina y se instala en la cuidad de Rosario. Se define como una poeta "tardíamente reciente". Es psicóloga y cantante. 
Su primer libro, "Sonidos graves", fue publicado por la editorial Asunto Impreso en el año 2006 y "Ancora", edición bilungüe español-italiano, es su tercer libro recientemente editado por Huesos de Jibia. Tiene en total cinco libros de poemas escritos, de los cuales dos aún esperan su publicación. 


- Sobre "Ancora", Beatriz Vignoli para Rosario/12. La lírica transatlántica de María.

Las formas de celebrar lo invisible
Mariposas en la lengua para que esplenda el alma. María Lanese vuelve otra vez con su poesía a celebrar el mundo, y a nombrar, con voz susurrante, casi al oído, el misterio de las presencias que lo habitan.
Hay en estos poemas candiles encendidos, ventanas en espera, bocas iluminadas, cuerpos que cimbran. Hay ajuares dispuestos para la ceremonia en la espera ansiosa del amante. Hay en estos poemas el calor del cuerpo enamorado y la tibieza del que se entrega dócil al milagro de la caricia. “Mano de mujer en tensión de mariposa/ que la nuca del varón / enciende” se lee en Tango. Y la escritura recorre el movimiento de los cuerpos que se buscan entre las flores de un inquilinato con cadencia arrabalera o de fado, lo mismo da. Es la música la que lleva a esos cuerpos a justificar su presencia allí, en la tensión de ese encuentro.
María Lanese construye sus poemas al modo de delicadas polifonías. Se trata de breves iluminaciones auditivas a las queingresamos  con los ojos posados en la página para una vez adentro quedar atrapados o hechizados por lo que allí se nombra. En ese hechizo, imposible de describir – hay que descubrirlo leyendo los poemas- la voz de María se tensa y vibra como vibran las frágiles nervaduras de una hoja en el preludio de las tormentas. Así, delicadamente. Y no es que la poesía de María Lanese no nombre lo violento o lo que por dolor nos falta o nos fue arrebatado, es que la forma de nombrar lo que duele en la intimidad del alma, no es nunca dicho de manera altisonante. Para esos estados de lo íntimo su poesía sabe hallar la palabra justa, el modo cuidadoso de no inflamar con desmesura lo que ya de hecho lastima o duele.
Me detengo en unos versos, en un final de poema donde se lee la fuerza de lo invisible que a la poesía de María le gusta celebrar:“ pero…quién puede saber/ con qué oreja se advierte/la frecuencia en la que vibran/ los dedos de las manos/ que llegan a juntarse?”.
La fuerza de esa invisibilidad que habita entre las huellas de los dedos de dos manos al acercarse, no es otra, podríamos decir, que aquella que sostiene al mundo o al milagro de nuestra existencia en él. En ese hiato mínimo que va de piel a piel, en esa insignificancia de espacio entre dedo y dedo, abreva y se nutre la voz de María.  Hay que verla – imaginarla si se quiere -  a ella,  yendo con su mirada y su alma hasta allí para retornar a nosotros  y decirnos lo que ha visto y sentido.
La historia de esos viajes diminutos pero a su vez infinitos está contenida en la maravilla de estos versos.

Rúben Chababo. Prólogo a "Mariposas en la lengua". Editorial Ciudad Gótica, 2008. 

jueves, 25 de septiembre de 2014

Osvaldo Aguirre. la cuestión del estado del tiempo.

Por Sofía Aldasoro

Osvaldo Aguirre (1964) mantiene una larga relación con la poesía y con este Festival. En la XXII edición, participará en la mesa de lectura junto a Fabián Casas, Cristian Vera y ná Khar Elliff. 
Es poeta, ensayista y periodista, editor del suplemento Señales en el diario La Capital (Rosario, Argentina). 
Sus textos se encuentran impresos por varios sellos editoriales. Pero además, en su blog personal, Las vueltas del camino, se puede encontrar, leer y volver a buscar mucha de la producción literaria del autor.


Fotografía de Héctor Rio (2007).

¿Cuál consideras que es tu ars potica? ¿Hay algún texto tuyo o ajeno que la defina?
No sé. Lo que pretendo es escribir poesía como una forma narrativa, en base a un cierto registro de lenguaje que para mí tiene un sello familiar.

Jorge Isaías: La cachimba, "años de entrega, de amor y de comunión"

Por Sofía Aldasoro

Jorge Isaías (1946, Los quirquinchos) reside en la ciudad de Rosario desde 1964. Es, entre otras cosas, poeta. Fundó y ánimo el ambiente de su generación junto a Guillermo Colussi y Alejandro Pidello con "La Cachimba", revista de poesía que en los inicios de los años 70, publicaba y difundía a los poetas de su generación como Héctor Piccoli, Raúl García  Brarda, Malena Cirasa y otros.
Entre sus últimos libros publicados, se encuentra la edición de sus textos iniciales, Poesía reunida (1970-1976), por Ciudad Gótica, que integraron aquella mítica revista y marcaron los lineamientos de su obra poética posterior.



¿Cómo fueron tus años de formación y tus influencias? 
Mis años de formación fueron muy erráticos, intuitivos y casi diría, autodidácticos desde las lecturas en la flaca biblioteca de mi pueblo. Sólo cuando vine acá, me metí de lleno en la Literatura de mi siglo. Luego entré a la facultad que amplió mis lecturas. (Hice Letras)


¿Consideras que tu obra posee una poética propia? ¿Cómo interviene la ciudad en tu poesía?
Creo que tengo una poética propia, como todo el mundo. La ciudad aparece muy desvaída en mis textos, pero aparece. De todos modos, yo elegí vivir aquí, quiero decir que no soy rosarino por fatalidad, sino por elección.