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domingo, 28 de septiembre de 2014

dos poemas de Glaem Parls





Parls el jueves 25/9 en el taller de literatura de Andrea Ocampo, en el centro municipal distrito Sur de Rosario. Para saber más, acá.



jueves, 25 de septiembre de 2014

Gandolfo: un año de poesía

El nuevo libro de Elvio Gandolfo se llama El año de Stevenson (Iván Rosado) y reúne poemas que Gandolfo escribió, según el organigrama diegético del volumen, cada día durante un trimestre (“Primer trimestre” es el subtítulo de este primer tomo al que, aseguran desde la editorial, le seguirán otros tres). Gandolfo, invitado al XXII Festival de Poesía, además de dar su lectura en la mesa de cierre del Festival (el sábado 27 a las 20 en el CC Roberto Fontanarrosa), presentará el libro ese día al mediodía en la editorial (en la galería Dominicis, Catamarca 1427 local 12).
Elvio Gandolfo en el XVII Festival de Poesía. Foto de Giselle Marino.

En El año de Stevenson, a diferencia de sus narraciones (y no es que estos poemas no sean narrativos), parece que las historias y los detalles provinieran de alguien que camina al lado de uno. Los poemas sobre mujeres son infinitos, porque abarcan gestos grandiosos, cosas de muchos años atrás que regresan, o clases sociales y paisajes que abarcan enormes distancias. Tal como suelen ser las conversaciones sobre damas que ejercieron un sostenido influjo en hombres de imaginación febril. Pero también los de hombres mayores que se derrumban o se murieron y aparecen retratados en algo casi nimio, que suele ser la literatura, el cine o sus derivados: los festivales de cine, los encuentros literarios, ese orbe que alguna vez pudo vislumbrarse como una entrada de enciclopedia y ahora es un lugar de trabajo. Hay, en El año de Stevenson, como acotaciones, apuntes a veces irónicos sobre ese mundo del periodismo cultural al que pertenece Gandolfo; por ejemplo, la imagen del narrador que llega a su casa después de un periplo por un festival de cine y se deshace de la bolsa con libros y programas para volver a salir. O el hallazgo del término “poeticas” en una columna de Diario de Poesía, que sorprende al ineludible Gandolfo-narrador-del-poema porque se maravilla e interpreta que algo del orden de lo centroamericano ingresó al fin al Diario (“poeticas” en lugar de “poetisas”) cuando cae en la cuenta de que se trata de un error de tipeo y la columnista se refiere a “poéticas”; lo que a la vez enfatiza la distracción con la que nuestro narrador estuvo leyendo la página.

En esta breve entrevista realizada en un impasse de la noche inaugural del Festival, Gandolfo se refiere a la escritura de ese libro.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Fandermole: la canción y el poema

Fandermole en la noche inaugural del XXII Festival de Poesía. Foto de Oscar Bermeo.


Porque alguien, en la Aduana o quién sabe dónde, borró los rasgos gráficos originales del apellido de su abuelo y lo tradujo según su oído, el holandés Van der Mole devino el litoraleño Fandermole. El nombre, apretado en su vieja cáscara extranjera, se fue amoldando al paisaje de la canción rosarina. Su sonido, como ciertas palabras, es a esta altura un ambiente, una atmósfera; incluso se redujo más aún y es casi una contraseña: “Fander”, que el mismo Jorge Fandermole usó para titular un nuevo disco doble –después de una pausa de 9 años luego de publicar Pequeños mundos–, que presentó el sábado 9 de agosto pasado en el teatro Príncipe de Asturias del Centro Cultural Parque de España. Este jueves, luego del Homenaje a Juan José Saer con que se iniciará el XXII Festival de Poesía, Fandermole subirá al escenario del teatro de Plataforma Lavardén (Sarmiento y Mendoza) a las 21, para hacer su Concierto Fluvial.

En una conversación sostenida hace un tiempo, con motivo de la salida de su nuevo disco, Fandermole nos contaba algunas cosas sobre su oficio con la música y la palabra.
—¿Cómo pensás la relación entre la letra y la música, o la letra y la poesía?
—Mi viejo, que cantaba tangos, es el que de alguna forma me asignó o me habilitó la voz cantante. Él cantaba y yo cantaba, incluso cantaba sin saber exactamente lo que estaba cantando, porque era muy chico. A lo mejor a los cuatro o cinco años cantaba cosas cuyo significado no conocía. Hace años, en la Isla de los Inventos, hicimos el legado musical a nuestros hijos y yo retomé una canción que era de las primeras que mi viejo me enseñó, “La Calesita”, de (Mariano) Mores y Cátulo Castillo, pero en aquél entonces era como si la cantara en catalán, porque una parte la entendía y otra no. Entendía: “Llora la calesita en la esquinita sombría y hace sangrar las cosas que fueron rosas un día” y, claro, una parte de la imagen a mí se me escapaba: “las cosas que fueron rosas un día”. Yo lo decía por su musicalidad y, por otro lado, “sombría” no sabía exactamente qué quería decir, pero yo la cantaba. Y está bueno porque esas cosas se fijan en la canción y después uno puede volver sobre eso. 
La Calesita [Tango] by Mariano Mores on Grooveshark

domingo, 29 de septiembre de 2013

El homenaje a Góngora

por MB

En esta entrevista Héctor Piccoli repasa la figura de Luis de Góngora y Argote, muestra su importancia actual y analiza algunos aspectos de su escritura en ocasión de los cuatrocientos años de la primera edición de las Soledades.

Héctor Piccoli y Claudio Sguro en el homenaje a Góngora. Fotografías de Guillermo Borella.



sábado, 28 de septiembre de 2013

Barroco y neobarroco, por Héctor Piccoli


Fotografía de Guillermo Borella.

Palabras de Héctor Piccoli en torno al barroco histórico y el neobarroco extraídas de una entrevista hecha por Osvado Aguirre para Bazar americano:
 "Estoy convencido de que hay errores básicos, generalizados, en el tratamiento del tema. Se habla mucho de neobarroco, de barroco americano, de esto y aquello, pero se desconocen y se confunden las leyes básicas de producción de sentido del barroco histórico. Gran parte de lo que se llama neobarroco no solamente no tiene que ver con el barroco, sino que está en abierta contradicción con los principios básicos de funcionamiento de la economía significante del barroco (histórico). Te puedo dar un par de ejemplos (que repito siempre en las clases): 1) el barroco histórico nunca transgrede el límite de la gramaticalidad; puede complicar la sintaxis, torsionarla hasta un límite impensable (como en Góngora), pero siempre vas a tener la posibilidad de re-estructurarla. No hay agramaticalidad, no hay anacoluto, cosa que hay en gran parte de la poesía llamada neobarroca o ‹neobarrosa›… Éste es un rasgo de gran importancia, porque involucra la entera cosmovisión del barroco: sería impensable que el barroco pudiera transgredir la gramaticalidad; tal cosa implicaría romper el orden del mundo, de ese mundus symbolicus, un mundo ordenado, un sistema de correspondencias. Sería como pensar que hubiera una frase musical de Bach que estuviera ‹suelta› de la composición, o que desafinara. Es imposible, no entra en la concepción del mundo barroca; 2) el barroco no procede sólo por mera acumulación (operada, por supuesto, como un rasgo más, por ciertas figuras, por ciertos recursos sintáctico-retóricos), sino más bien por hiperestructuración, por sobredeterminación de los elementos en juego… Y así sucesivamente.
Por otra parte, estoy convencido de que el barroco tiene mucho que decir a nuestra contemporaneidad, por paradójico que parezca, mucho más que más de un ‹-ismo› de décadas atrás.

Sebastián Morfes: Bahía Blanca como mito

Sebastián Morfes nació en Bahía Blanca en 1976 pero vive en Buenos Aires desde hace 10 años. Allí dirige Determinado rumor, una editorial digital de poesía de acceso libre. Le preguntamos cómo influye su lugar de origen en su escritura, quién de sus contemporáneos siente más cercano y cuáles de los autores publicados en determinado rumor tuvo mayor difusión y público. 



viernes, 27 de septiembre de 2013

Una poeta del futuro

Fotografía de Mariano Ferrari

Sol Agostina Figueroa (Tucumán, 1998) es la ganadora del premio de poesía Felipe Aldana 2013 en la categoría sub 21 por su libro 101: Memorias de un pianista. Le preguntamos cómo había pensado su libro, si como una serie de poemas o como un relato, y cuán importante era la historia que cuentan los versos. También nos conté sobre sus lecturas, entre ellas el animé.


Zurita y la poesía argentina

 Fotografía de Mariano Ferrari.

Antes de entrar a Plataforma Lavardén, donde se realiza el XXI Festival Internacional de Poesía de Rosario, Raúl Zurita nos habló este jueves (26 de septiembre) brevemente de su relación con la poesía argentina. Uno de los poetas contemporáneos que más le interesa es Sergio Raimondi. A la noche, durante la cena, nos enteraríamos de que no lo conoce ni lo vio jamás. "Trae un punto de vista que no existía antes", definió entonces el poeta chileno.


Al final de las lecturas, en la mesa donde cenaba Zurita estaban Daniel García Helder, Ariadna Vázquez Germán, Carlos Ríos, Omar Chauvié, Jordi Doce, Inti García Satamaría y Fabricio Estrada. En la breve charla sobre poesía argentina que se encendió entonces Ariadna dijo que la encontraba "muy materialista, pero también con momentos muy líricos". "Claro –respondió Ríos mirando hacia Inti García, quien había mencionado, entre otros, a Leonor Silvestri–, me quedé pensando que acaso no hay un objetivismo mexicano".  

Un momento de la lectura de Raúl Zurita en el primer día del XXI FIPR.
 Fotografía de Guillermo Borella.

martes, 17 de septiembre de 2013

Diana Bellessi: "Sólo escribo de lo que toco"

Entre las invitadas nacionales de esta vigésima primera edición del Festival está la poeta Diana Bellessi, acaso una de las voces más importantes de la poesía argentina contemporánea. Nacida en Zavalla en 1946, Bellessi construyó su obra con sus libros de poemas pero también con viajes, como el que hizo entre 1969 y 1975, en el que recorrió a pie el continente: También coordinó talleres de escritura en las cárceles de Buenos Aires. Sus libros de 1981 a 2009 están reunidos en Tener lo que se tiene (más de mil páginas de poesía reunida, publicado por Adriana Hidalgo). El año pasado se publicaron sus ensayos (La pequeña voz del mundo) y este año la editorial Municipal de Rosario publicó su crónica Zavalla, con Z. Obtuvo la beca Guggenheim (1993), la de la Fundación Antorchas (1996), entre otras distinciones que incluyen la declaración Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires (2010) y el Premio Nacional de Poesía (2011).

Diana Bellessi en la mesa de cierre del XX FIPR. Foto de Willy Donzelli.

El año pasado, desde Buenos Aires, Diana Bellessi respondió unas breves preguntas que le hicimos por correo electrónico.
—¿Cómo evaluás tu paso por el Festival en este tiempo?
—Es la cuarta vez que me invitan al Festival de Poesía de Rosario, el más importante del país, y siempre he tenido por él gran valoración y cariño. Ver las salas repletas de gente escuchando leer a los poetas en vivo, o escuchando sus charlas y reportajes, interviniendo en ellos, produce emoción y tensión; emoción por reconocer a la poesía como un género mucho más popular de lo que habitualmente se le concede, y tensión que acompaña el estar atenta a lo que oigo de poetas muy conocidos y de otros, muy jóvenes, a los que descubro con asombro por primera vez. Un lugar donde se disfruta y se aprende, donde se discuten temas generales y específicos, tanto con el micrófono en la mano como en los pasillos y bares de la ciudad que se imantan con argentinos, latinoamericanos y de cualquier otro lugar del mundo. Para ver a los amigos y hacerse de otros nuevos, para encontrarse de manera espontánea y dulce con la opinión de los lectores. Ojalá llegue a los cien años el Festival de Poesía de Rosario… 
—En La pequeña voz del mundo señalás la inquietud que aún te producen los poetas de los 90 ¿Qué cambios notás en la poesía de estos años?
—Nunca me produjo inquietud la poesía de los noventa, o sí, si llamamos inquietud al asombro y al interés que me suscitó. Bravura es la palabra, así salió a la calle en el formato de las pequeñas ediciones de poesía y luego en internet, atolondradamente como diría Cucurto, y repensando la tradición. Esto ha sido importantísimo para la buena salud del género y ha dado grandes poetas, empujando el trabajo de varias generaciones. Celebro, además, la limpieza lírica que produjo. ¿Y qué quiero decir con esto? Quiero decir que la sucia calle entró en ella, que lo que habitualmente no se escribe entró en ella, haciéndola la voz del desprolijo mundo por fin, donde la intimidad del yo que la enuncia no puede engolarse, y no es una, son muchas voces hablando, en un susurro o en un carajo que se tejen entre sí intermitentemente, como lo hace la voz humana, llena de odio y de amor al mismo tiempo. 
—A propósito de tu título de ciudadana ilustre de Buenos Aires, ¿cómo vinculás esas cosas tan públicas con la labor tan íntima, delicada, de tu poesía?
—Si tengo presente las cosas públicas, las tomo mal; hacen ruido y no me dejan escribir ni leer tranquila. Pero la mayor parte del tiempo no las tengo presentes, y me voy durante meses a mi islita del delta del Paraná, que me cura de todo mientras hablo sólo con mi amigo el Tata, o con mi perra, o con los yuyos y pajaritos. Le digo no a muchas cosas, por suerte, y en el vacío de la mente estalla aquello que para mí es importante, con una caricia o un rebencazo. Me siento agradecida, sin embargo, por el cariño de la gente, y una lectura en San Nicolás o en Tucumán, por ejemplo, valen más para mí que las invitaciones internacionales a las que, muchas veces, les digo no. 
—¿Cómo elaborás ese vínculo entre experiencia y escritura en tu obra?
—Sólo escribo de lo que toco, aunque lo que toque, a veces, sean las líneas de un libro que he estado leyendo, o un pensamiento propio o ajeno. De aquello que te suscita escribís, y eso sólo es posible viviendo, agarrándote de las aguas fuertes de la vida, o de lo que escuchás de ella, tan sordos como somos.
—¿Cómo entra en tu trabajo la relación con las grandes distancias de los viajes –tan presentes en tu vida y en tu poesía– y el pueblo natal, al que nunca renunciás?
—¿Te acordás de aquella frase tan citada, que la propia infancia es la patria para cada uno de nosotros? Bueno, así.

martes, 10 de septiembre de 2013

Avant premiere

El 20 de agosto pasado, en el Túnel 4 del CCPE, asistimos a la presentación del XXI Festival Internacional de Poesía de Rosario, que se desarrollará entre el 26 y el 28 de septiembre próximo en Plataforma Lavardén y en el CC Roberto Fontanarrosa.
En la mesa de este martes leyeron, bajo la invocación gongorina de Martín PrietoTamara KamenszainArturo Carrera y Héctor Piccoli. 
Acá algunos fragmentos de sus intervenciones.