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viernes, 27 de septiembre de 2013

Zurita y la poesía argentina

 Fotografía de Mariano Ferrari.

Antes de entrar a Plataforma Lavardén, donde se realiza el XXI Festival Internacional de Poesía de Rosario, Raúl Zurita nos habló este jueves (26 de septiembre) brevemente de su relación con la poesía argentina. Uno de los poetas contemporáneos que más le interesa es Sergio Raimondi. A la noche, durante la cena, nos enteraríamos de que no lo conoce ni lo vio jamás. "Trae un punto de vista que no existía antes", definió entonces el poeta chileno.


Al final de las lecturas, en la mesa donde cenaba Zurita estaban Daniel García Helder, Ariadna Vázquez Germán, Carlos Ríos, Omar Chauvié, Jordi Doce, Inti García Satamaría y Fabricio Estrada. En la breve charla sobre poesía argentina que se encendió entonces Ariadna dijo que la encontraba "muy materialista, pero también con momentos muy líricos". "Claro –respondió Ríos mirando hacia Inti García, quien había mencionado, entre otros, a Leonor Silvestri–, me quedé pensando que acaso no hay un objetivismo mexicano".  

Un momento de la lectura de Raúl Zurita en el primer día del XXI FIPR.
 Fotografía de Guillermo Borella.

Ce mimo


Ce Ulla en plena performance. No se sabe si es yoga, artes marciales, lenguajes de hipoacúsicos o qué, pero según ella es la materialización gestual de la poesía que leyó cuando terminó de gesticular. 

jueves, 26 de septiembre de 2013

Poesía villera

por Lucas García

Casi como en un show de chistes en medio de la densidad poética, Oscar Fariña lee los versos de su poesía de estética villera-tumbera, con palabras mal pronunciadas al propósito. Como en un repiqueteo de martillo neumático, suelta pequeños poemas, unos tras otros, sin respiro. “Ni la que toma Duhalde me pone tan duro como tus besos”, pronuncia y arranca carcajadas profundas en los presentes. Pero no en todos, por el medio del Gran Salón de Plataforma Lavardén, algunos poetas abanican la cabeza para un lado y para el otro. Cuando Fariña termina ni se les cruza por la cabeza aplaudir.



Ariadna Vásquez Germán: "La poesía nos ofrece una morada"

por Lucas García

Cuando le mandamos las preguntas al correo, Ariadna Vásquez Germán (República Dominicana, 1977) ya está en Argentina, más precisamente anda dando vueltas –"turisteando", escribe- por las callejas del Cementerio de la Recoleta buscando, en vano, la tumba de Macedonio Fernández. Proveniente de un país que sólo limita con Haití y con el Mar Caribe, Ariadna cuenta que uno de los rasgos comunes a los poetas de ese territorio insular es "resistir la isla,  mirar el ahogo inminente y escribir", escaparle así a la aislación natural a la que somete el agua.  


— ¿Qué lectura (texto, película, música) o experiencia te llevó a escribir poesía? ¿Qué gatilló el poema? ¿Qué edad tenías? ¿Provenías de un ambiente familiarizado con la poesía o la literatura? 
Nunca sé qué contestar a esa pregunta porque en realidad no sé qué me acercó a la poesía (o viceversa) No vengo de una familia de escritores. Mis padres son contables (o contadores) y lo que puedo atinar a decir es que de niña me gustaron los libros. No parece haber una razón lógica que explique por qué uno se vuelca a la poesía o no. De niña, como a los siete años más o menos, yo no escribía poemas, escribía novelas, pequeñas historias que tenía en mi cabeza, nada importante. Luego me empezó a atraer la poesía, me gustaban las rimas, jugaba con ellas. Creo que escribí mi primer poema a los trece años, no estoy segura. 

En realidad puedo decir que empecé a escribir un poema después de leer Poeta en Nueva York. Ese libro, yo pienso, fue el detonante para mí.  

Un shock primaveral



De paseo en bicicleta con Florencia Giusti por los paredones pintados por Acción Poética e intervenidos por la gente.


por Anaclara Pugliese

En la escena hay un canastito y tres bicicletas. En el canastito de mimbre hay pinceles, poemas, tortas. Su dueña, Florencia Giusti (Rosario, 1989), escribe poemas, cocina tortas y budines y, además, participa en Acción Poética Rosario. Su libro inédito, Estuche, como el canastito, es un lugar heterogéneo a la vez que un estado de intimidad.

 

Todas las fotos de Micaela Pertuzzo.


Calle Pasco, casa de Florencia, “Santa Rosa”: Mientras esperamos a Micaela –la fotógrafa– Florencia pone la pava. A simple vista, ningún budín ni torta de manzana. Una pena. Igual me ofrece unas pepas de paquete con hilos de chocolate. Riquísimas. “Ahora estoy escribiendo mucho más a partir de cosas que escucho en la calle, antes estaba más neobarroca”, me dice, y me da un mate. “Hace poco escribí un poema a partir de una frase que dijiste vos”. ¿Qué habré dicho?. “Dijiste: «me estoy enamorando de todo el mundo»”. “Uy, ¿yo dije eso?”, pienso.  Sí, sí, me acuerdo. Se lo dije una vez en una charla por Facebook. En fin, debe haber sido un shock primaveral.

Mirta Rosenberg: "Lo que me llevó a escribir es el viento"



por Delfina Amelong

Tan efímero y tan imponente como eso, el viento. Tal vez el verso poético sea la sensación interna de percibir el mundo en un momento, en el patio de Arroyito o en un atardecer. “Paisaje interior”. Así se titula su obra editada ganadora del premio “José Pedroni” 2013.
“Pablo Makovsky o alguien debe tener alguna foto mía de cuando fui el año pasado al festival”, me dice familiarmente en su correo. Encuentro, en la página del Festival, y en el blog de Pablo, tres fotos de Mirta. La veo disertando y transitando espontáneamente por el Festival en la edición del 2012. Está en sintonía.

Pablo Natale: "Escribo contra el mundo que está quieto y no estalla"

por Rosario Spina

“Hola Rosario de Rosario. Acá yo en siesta de domingo”.
Un saludo con guiño; así comienza la respuesta de Pablo Natale (Córdoba, 1980). El archivo de word adjunto juega también con los homónimos: “Respuestas festival rosario rosario”.
Mientras descargamos el archivo, tipeamos otra vez el nombre. Google arroja, en resumidas cuentas, estos resultados: "Pablo y su literatura". "Los Centeno". "Vida en común". "Pablo y su música".
La procastinación es el opio de los pueblos. Tenemos que pausar los clips que encontramos y terminar la introducción a esta entrevista. Todo lo demás, luego.



Además de escribir, Pablo también es músico y tiene su propia banda: Bosques de Groenlandia: dos guitarras, un violín y un violín/cello. En el correo, además de su foto nos envía una imagen de su barrio-lugar en el que escribe, que es la que aparece debajo.

Ahora sí, volvemos a youtube y terminamos de ver el trailer de “Vida en común”, uno de sus libros. Se puede escuchar este álbum mientras se lee la entrevista:




—¿Qué lectura (texto, película, música) o experiencia te llevó a escribir poesía? ¿Qué gatilló el poema? ¿Qué edad tenías? ¿Provenías de un ambiente familiarizado con la poesía o la literatura?

—Viví buena parte de mi vida en Carlos Paz, el lugar equivocado para escribir o hacer música o simplemente tener ganas de hacerlo. Gracias a la explosión de blogs en 2006 pude conocer a gente viva que escribía en Córdoba, personas de mi generación curiosas e inquietas que además escribían bien y no paraban de leer y agitar. Esos “ambientes” fueron mis versiones necesarias del infierno y el purgatorio. Respecto a la pregunta por el “gatillo fácil” o “la lectura iluminadora”, me interesa menos eso que la pregunta por cómo se sostienen las cosas, cómo es que alguien sigue haciendo o intentando hacer algo: ahora sé que todo está ahí, que hay que saber buscarlo, y darle tiempo y un hogar y cuidarlo y regarlo y todo eso que ya escribió Ítalo Calvino en una frase hiperarchimega conocida.

Lisandro González: "Algo poético que viví últimamente es el gol de Maxi Rodríguez a Racing"

por Delfina Amelong



Pisa la cancha y la reconoce. Lisandro González esta vez juega de local. Oriundo de la ciudad, no necesita traslado para recibir el reconocimiento por el premio provincial “José Pedroni” 2013, en la categoría “obras inéditas”.
No quiere quedarse corto: “espero que esté bien con esto, cualquier cosa avísame”, me escribe, debajo de sus respuestas electrónicas, adjuntando dos links. Uno, de un antiguo blog suyo, en que se presenta con una camiseta con el escudo del equipo del Parque, a modo de presentación. El otro link que me pasa es el de Sonidos de Rosario, un sitio de archivos sonoros: un banco que almacena sonidos de diversos rincones de la región y de toda América (desde una máquina cortadora de fiambre en Arroyo Seco, hasta un festejo por el Día Internacional del Trabajador en Cayo Largo, Cuba), y lecturas de poetas (entre ellos el propio Lisandro). Almacena sonidos, al tiempo que hace honor a la ciudad que lo vio nacer.
González – Marquínez, Marquínez – Simeoni, Simeoni tira al arcooooo, Goo – ooo- ool! Al preguntarle por un autor contemporáneo que recomiende, Lisandro nombra a sus “compañeros locales de generación”. Con la bandera bien alta, un pibe con la camiseta puesta.

Fernando Noy: "Hay poesía en lo más ínfimo y también en la majestuosidad de las galaxias"

por Delfina Amelong


La poesía no puede escapar de Fernando y Fernando no puede escapar de la poesía. Personaje histriónico, la poesía hecha cuerpo. Con su boina calada al estilo del Che posa, en las tres fotografías que me envía, preparado para el flash, para La Escena.
Respondió mi cuestionario electrónico con una rapidez casi inmediata. Su interacción fluye, no sólo en lo ínfimo y en lo majestuoso, sino también en lo cotidiano. He aquí un poeta posmoderno: poesía en un correo electrónico.
Polifacético, un políglota del arte. El teatro, los versos recitados, la música. Miro un video en You Tube de Fernando Noy con Cecilia Zabala, recitando versos de Violeta Parra, y no puedo dejar de reparar en la simbiosis que hay entre esa música y esas palabras, en el ímpetu delicado de esos acordes, de esos versos, y en su “sangre poética”.
A continuación, la autorreflexión del rionegrino de mirada profunda y sensible.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Ce Ulla: " Hay que leer todo lo que se pueda"

por Tatiana Leiva

Ce Ulla (Teodelina, Santa Fe, 1983) nos agradece por contactarnos con ella, y nos comenta  que estará de viaje, pero apenas regrese nos envía las respuestas. Por un momento, pensamos que lo había olvidado, y de repente, Cecilia nos responde junto con esta bella foto "es una parte de lo que veo cuando me siento en el balcón".


Qué lectura (texto, película, música) o experiencia te llevó a escribir poesía? ¿Qué gatilló el poema? ¿Qué edad tenías? ¿Provenías de un ambiente familiarizado con la poesía o la literatura?
En casa se leía mucho. Mi papá tiene una biblioteca inmensa y diversa, mi mamá también es buena lectora, pero no había muchos libros de poesía. Fue cuando comencé taller con María Rosa Montes (en Teodelina) que incorporé la lectura de poesía con intensidad; se puede decir que también ahí empecé a escribir poemas, no hay nada puntual que me incitara a ello… siento que encontré una forma, digamos, yo me quería expresar, era adolescente e introvertida y escribir un diario íntimo me resultaba horrible.


30.30 por Francisco Bitar: los otros "efectos" del Festival



El poeta y escritor santafesino Francisco Bitar, junto con Daiana Henderson y Gervasio Monchietti, editor de 30.30. Poesía argentina del siglo XXI, respondió al fin nuestras tres preguntas sobre la antología que reúne a treinta poetas de treinta años de distintos lugares del país.


Francisco Bitar, Daiana Henderson y Gervasio Monchietti durante la edición de 30.30. Poesía argentina del siglo XXI.
Desde el hotel –arroja un “acá” en su mensaje desde el servidor de Hotmail que ubicamos en Rosario– resuelve el cuestionario de un tirón. Así, las preguntas: ¿Hay alguna influencia notoria entre los 30 seleccionados de los movimientos poéticos inmediatamente anteriores o de fines del siglo XX? ¿Qué característica de la escritura destacarías? En el prólogo se menciona que entre los materiales acopiados había muchos blogs. ¿Cómo funciona el blog –y ahora las redes sociales– en estas escrituras?¿Notaste que el Festival de Poesía de Rosario ha influido en algo en estos autores? Estas preguntas, decíamos, agrupadas en tres puntos, son como el lejano eco de este breve ensayo que Bitar mastica una fresca tarde de septiembre, a horas del comienzo del XXI Festival Internacional de Poesía de Rosario.
Escribe Bitar: “«Mi tradición son mis contemporáneos», dijo (Martín) Gambarotta en una oportunidad. Si bien sus contemporáneos, los de Gambarotta, no son los nuestros –si es que puedo considerarme parte de la generación antologada; capaz estoy nel mezzo del camino–, podemos decir que hay premisas poéticas en común. Sin embargo, es mucho más interesante preguntarse por las diferencias entre una y otra generación. Creo, sobre todo, que en los 90 hay mucha intención de marcar la cancha y que, por lo tanto, el libro como afán de obra, en muchos casos como obra instauradora (¿cuántos Waste lands hay en los 90?: así, de movida, puedo contar unos 4 ó 5), tiene mucha más concentración, proyección y pregnancia. Eso, con esta nueva generación de poetas, se libera bastante, se relaja, y en ello los blogs y las redes sociales tienen mucho que ver. Entre estos nuevos poetas se privilegia el poema por sobre la obra, obra que en los 90, en muchos casos, tiene la forma de poema-libro. ¿Por qué el poema por sobre el libro? Porque el texto debe funcionar como anotación, debe poder mostrarse como objeto acabado de manera urgente, debe poder «subirse», «postearse». El privilegio del poema por sobre el libro genera una ventaja inmediata para nosotros como antologadores: es mucho más sencillo recortar poemas que fragmentos de poemas y creo que esta es una diferencia entre esta antología y, por ejemplo, Monstruos, de (Arturo) Carrera. 30.30 es un libro de poemas. Por estos motivos, por esta despreocupación respecto a la necesidad de formar parte de una generación y de darle cuerpo, las propias voces parecen hablar de un modo más bajo aunque para nada balbuceante. De todas maneras, en el cuadro completo, la frase de Gambarotta sigue funcionando, y en esto el Festival de Rosario ocupa un lugar central, estratégico. El Festival tiene mucho de encuentro (por lo afectivo), de reunión (por su aspecto táctico) y de congreso (por la puesta al día de lo que se está pensando respecto de la poesía argentina en distintas partes del país). Lo mejor del Festival, a mi parecer, está afuera de las lecturas, en estos otros «efectos» del Festival.”

Selva Dipasquale: "Si nosotros nos transformamos ¿no se transforman también nuestros poemas?"




Una cuota de cansancio por las obsesiones propias. El amor a la poesía. La necesidad de defender a diario el ritual de la escritura y la lectura. Estos —y quizás otros— sean los hilos conductores entre el lector y SelvaDipasquale (Buenos Aires, 1968)

Selva asegura que escribe en medio del caos y el desorden, pero luego también cuenta de sus cuadernos rotulados: «Poemas de la mañana», «Poemas-meditación», «Poemas-sueños». Es que quizá, el caos de Selva tenga un cierto orden íntimo, únicamente inteligible para el íntimo mecanismo del poeta. «Los poemas me imponen cosas, me reclaman que esté de una manera o de otra, son como personas o seres que se plantan frente a mí y requieren rápidamente autonomía»



— Qué lectura (texto, película, música) o experiencia te llevó a escribir poesía? ¿Qué gatilló el poema? ¿Qué edad tenías? ¿Provenías de un ambiente familiarizado con la poesía o la literatura               
No tengo muy claro cuál fue el suceso disparador de mis inicios en la escritura poética.  Pero elegí comunicarme  en versos desde muy chica. Tengo guardados textos de cuando tenía 9, 10 años. Les escribía poemas a mis padres y sobre distintos acontecimientos. Conservo un librito que armé en mi infancia con fotos familiares y poemas.  Mi mamá me había regalado un libro de Khalil Gibran y en esos textos breves me había propuesto emularlo (!). También, guardo manuscrito el que considero mi primer poema: “El cielo tiene muchas cosas y aparte se ayudan”. Mi papá lo fechó: 22/6/77. De todos modos, es solo una referencia de ese modo que elegía para comunicarme. Recién me empezó a gustar algo de lo que escribía y a querer compartirlo con otros a los 25 años.  Mi mamá también escribe aunque no ha publicado  y es una gran lectora. En mi casa de la infancia siempre hubo muchos libros, aunque no tantos de poesía, más de narrativa y de política, y música y un preocuparse y ocuparse de las actividades culturales. 



— ¿Cuál es tu proceso de escritura? ¿Tenés un método, un horario, un lugar? ¿Te acompañás con lecturas?
En este momento de la vida en el que han aumentado las obligaciones laborales y familiares tengo que programarme para escribir.  Si no genero un espacio, si no me organizo la escritura no es posible. Hay días en los que me encuentro organizándome para escribir, más que escribiendo (!). Intento levantarme muy temprano, a las 5, antes de que el día comience, antes de que mi hija despierte, llevarla a la escuela e ir al trabajo. Tengo varios cuadernos etiquetados: "Poemas de la mañana", "Poemas-meditación", "Poemas-sueños", "En viaje", "Citas".  Esto no significa que siempre escriba en todos esos cuadernos ni que siempre logre levantarme temprano.  Pero, claramente, seguir  escribiendo hoy es una decisión que se pone en juego cada día.  Y sigo sintiendo placer cuando logro llevar mis planes de escritura adelante. 
En el de "Poemas de la mañana" escribo sin plan previo, se trata de sentarse y ver qué reflexiones o imágenes aparecen. En el de "Poemas-meditación" parto de objetos diversos, escribí varios textos relacionados con el mundo vegetal. Lo que me propongo es contemplar la forma, el color, la textura, el olor y el sonido de la palabra que designa a cada objeto y escribir a partir de allí.  En esa línea, adoro el trabajo de Ponge. Si necesito, busco información sobre cada cosa, que generalmente no transcribo, pero, a veces encuentro, a posteriori, resonancias que me sorprenden.  Últimamente, también, estuve escribiendo y pintando a partir de unas fotos Shomei Tomatsu.

Karina Macció: "Escribo para sentir en toda su intensidad"

por Delfina Amelong    



De risa sonora (muy), me cuenta, orgullosa, a propósito de sí misma. Hasta la visión desde su ventana es poderosa. Una de las fotos que me manda Karina junto con sus respuestas no es de una mañana de sol, es de un atardecer. Escondiéndose detrás de los edificios, está el sol. El sol que quiebra las calles del Abasto. Allí se encuentra “La Guardia Literaria”, el espacio donde funciona Siempre de viaje, su taller de lectura y escritura, poesía, narrativa y bordes, “un espacio para la difusión y promoción de nuevos talentos; un espacio para la creación de eventos (presentaciones, puestas en escena, performances)”, como reza su página web. También allí, abunda, en el Abasto, funciona su editorial, Viajera editorial, “letras para viajar, literatura para disfrutar”. Está claro, para Karina la poesía es un círculo virtuoso, un ruedo infinito y constante, un elixir intenso.
“Muchas gracias”, le dije anticipadamente al mandarle las preguntas. “Gracias a vos! Fue muy divertido!”, me respondió debajo. El entusiasmo no escatimó en detalles de referencia: “no vivo en una casa, vivo en un departamento chiquito, pero abajo hay un parque y una pared tan linda como la que se puede ver”. Hecha la salvedad, la observo, frente a la enredadera de la pared, haciendo una lectura. Abre el libro y se aleja más del cielo. Karina Macció, la poetisa de los viajes. 

martes, 24 de septiembre de 2013

Fernando Callero: "A los poetas nos gusta mucho la joda"


por Anaclara Pugliese
De repente, cuando ya dábamos por perdida la nota, nos llega el correo: Callero (Concordia, Entre Ríos, 1971) se toma su tiempo para responder. Le pedimos la dirección de un sitio para leer más poemas suyos y nos manda un enlace para que escuchemos Hermoso, un disco de Salvador Bachiller, su proyecto musical. Le pedimos una foto de su lugar de trabajo y Callero se para –aburrido ya– y ahí nomás le saca a su escritorio esta foto que nos manda, sin quitar el plato en el que acaba de comer, sucio y vacío, mientras sigue mirando la programación del Festival. Lo googleamos y lo vemos en videos caseros cantando, en calzoncillos de leopardo, detrás de una media sombra entre bananos o sentado (¿en el inodoro?) en su baño, con su guitarra, y cuando le preguntamos cuál fue su último momento poético responde "Hoy, la boca de Juan Cruz, toda la tarde, mientras hacíamos un cantero en el fondo". Fue un "lector maniático entre los 6 y los 15 años" pero el invierno pasado se puso nostálgico y se vio todos los capítulos de Las aventuras de Heidi por YouTube. Fernando sorprende y vuelve a sorprender. Con ese don se nace. Y sin duda va a seguir sorprendiendo a más de uno en su "Gomería" de reparación de poemas al instante que se enuncia "Reparamos tu poema en 5 minutos" y que estará funcionando el jueves, viernes y sábado entre las 17 y las 21 hs. en uno de los "Roperos" de la Lavarden, pero que hará hincapié, según nos confiesa Callero en esta entrevista, en la disciplina. ¿No será otra de sus bufonadas?


—¿Qué lectura (texto, película, música) o experiencia te llevó a escribir poesía? ¿Qué gatilló el poema? ¿Qué edad tenías? ¿Provenías de un ambiente familiarizado con la poesía o la literatura?

—Fui lector maniático entre los 6 y 15 años, leía todo lo que había en la biblioteca de la escuela. Cualquier cosa. El diccionario Novus que me compró mi madre en cuotas está todo escrito con juegos de palabras que se me iban ocurriendo. Recuerdo buscar un significado para una tarea escolar y perderme durante horas yendo y viniendo por las palabras y las imágenes. A los 10 caí en cama con hepatitis y mi profesora de música me mandó a decir con un compañero si quería escribir algo para la revista de la escuela y compuse dos poemas: “La primavera” (que todavía conservo de memoria), y otro que olvidé. Así que empecé por encargo. Después le cambié la letra a una canción de Los Arroyeños, “Que se vengan los chicos”, con todas guasadas.  Más adelante plagié Viaje al centro de la tierra, una versión corta donde le cambiaba el código al escrito de Arne Saknussemm. Releí infinitas veces Tom Sawyer, toda la saga. Y no me quiero olvidar de Heidi, que fue la primera novela que vi en la tele y todavía reviso en Youtube. El invierno pasado la vi completa. Me sigue pareciendo increíble. 



Anibal Chicco Ruiz: " Lo que más me inspira son los viajes"

Anibal Chicco Ruiz (Santiago del Estero, 1981) es poeta, bajista de tres bandas, doctor en Matemáticas y docente universitario. Nos comenta que no tiene página web y que tenía un blog, pero luego lo cerró. Una pena. De todos modos, nos envía las respuestas del cuestionario, prometiéndonos mandar fotografías suyas.



1. ¿Qué lectura (texto, película, música) o experiencia te llevó a escribir poesía? ¿Qué gatilló el poema? ¿Qué edad tenías? ¿Provenías de un ambiente familiarizado con la poesía o la literatura?
Siempre pensé que mi relación con la poesía vino de grande, a los veintipico, cuando me regalaron para mi cumpleaños un poema escrito a mano (”para leer de forma interrogativa” de Cortázar), y comprendí que lo que abarca es enorme y profundo, y que pude dar fuerza, luz y calor a quien lo atesora y lo comparte. Sin embargo, mi mamá me hizo acodar hace poco que en la escuela primaria yo escribí una poesía rimada que fue leída en un acto escolar, y que una vicedirectora mala la corrigió cambiando completamente el sentido de aquel poema y que eso me generó una sensación muy fea. Y me acordé también que leí un montón de libros de María Elena Walsh, y que recitaba los sonetos como si fueran canciones. Luego aparecieron los libros de aventura y fantasía y más tarde los policiales, y la poesía desapareció de mí hasta los veintipico, aunque siempre escribí diarios, que es de donde más saco poemas ahora. Luego, leyendo a Fabián Casas y Daniel Durand empecé a escribir de otra manera, dejando de exclamar mis penas como si fuera un orador serio y barroco de un par de siglos atrás.


Lucas Oliveira: "Todo, pero todo lo que escribo lo publico"

por Milena Bertolino 

Reglas –muchas–, escuadra,  rodillos, prensa, martillo, pliegos,  lupa, pintura, pinceles. Curiosos escrutamos la cocina de Funesiana que Lucas Oliveira (Buenos Aires, 1978) nos muestra en su foto y nos preguntamos qué escritos serán su amasijo por estos días. Lucas, además de editor es también poeta y desde estos dos oficios se mueve a empujones contra una realidad que atestigua: el peligro de que pongan, “de un momento a otro”, “la poesía junto a los peloteros en los Mc Donalds" 

—¿Qué lectura (texto, película, música) o experiencia te llevó a escribir poesía? ¿Qué gatilló el poema? ¿Qué edad tenías? ¿Provenías de un ambiente familiarizado con la poesía o la literatura?
—Empecé a escribir poesía en una especie de gesto bromista que buscaba reírse de la solemnidad de los poetas que conocía por entonces. Siempre había escrito narrativa; cuentos, cuentitos, relatos, relatitos. Nada muy espectacular, todo muy por la superficie, gritando las palabras, con un mínimo gusto por la ortografía pero ni siquiera consciente de la estética, el sonido de las palabras ni la lectura de poetas de cierta trayectoria. Hasta que viajé a Chile por primera vez. Valparaíso. Volví con una nociva fiebre por “publicar” y saqué algo que venía escribiendo en cuadernitos: “Poesía para Gerentes”.
En mi familia no se promovía la literatura aunque sí el estudio y una cierta familiaridad con los libros. Lo que logré con mi primer libro de poemas fue el “despertar” de una parte de mi escritura que me hizo madurar todo lo que había escrito antes. Y me acercó a muchos libros, muchos autores. Entendí a los poetas chilenos que había conocido y que no tenían absolutamente nada de solemnes. No creo que haya habido algo puntual que me llevó a escribir poesía aunque sí creo en la complejidad de algunos sistemas que provocan consecuencias indescriptibles a simple vista.

  

30.30 por Daiana Henderson: "El blog como una especie de taller permanente"

Daiana Henderson, poeta e integrante del equipo que organiza el XXI FIPR, es también una de las editoras de 30.30. Poesía argentina del siglo XXI, junto con Gervasio Monchietti y Francisco Bitar. Le hicimos las mismas preguntas que a Gervasio. Al responder, ella señala la respuesta que ensayó a la pregunta por la escritura en la red: "Es un análisis que vengo craneando hace bastante".
La pregunta reza: ¿Cómo funciona el blog –y ahora las redes sociales– en estas escrituras, las de los poetas que no superaron la treintena y fueron convocados para la antología de 30.30? Daiana Henderson escribe: "La diversidad de la escritura de estos autores va de la mano de la multiplicación de los canales de circulación de los textos, que comportan una velocidad inédita: la de la web 2.0. Son los primeros benefactores de esta especie de democratización de la literatura, pero también son fuertes propulsores de esta proliferación: la mayoría de ellos dirige o codirige alguna editorial independiente, organiza ciclos de lectura, participa de festivales, gestiona galerías o centros culturales que funcionan como punto de encuentro, colabora en revistas virtuales o de papel, administra blogs, etc. El blog (y, antes, el fotolog) trabaja un tipo de escritura de entradas diaria, más o menos cercano al registro del diario íntimo, a la entrega periódica o a la fotonovela (incluso en algunos casos se podría pensar alguna cercanía al stand up). Aquellos aterrorizados con la posibilidad de que esta práctica de actualización diaria pueda convertirse en la concreción de la sentencia lamgorghiniana “Primero publicar, después escribir” pueden tranquilizarse con el hecho de que estos textos reciben otro tipo de trabajo, más prolijo, concienzudo y responsable, a la hora de pensarse o publicarse como libro, ya sea en papel o en soporte digital. El blog funciona, entonces, como una instancia intermedia, una especie de taller permanente en que el ejercicio de escritura diario toma visibilidad".
Miguel Ángel Petrecca, Bernardo Orge y Matías Moscardi (los dos últimos parte de la antología 30.30) en su lectura durante el XX Festival.

30.30 por Gervasio Monchietti: "Habilitar la entrada de nuevos lectores a la poesía"

La vigésimo primera edición del Festival Internacional de Poesía de Rosario tendrá su inauguración oficial este jueves a las 17 en Paltaforma Lavardén, pero comenzará con la proyección del documental El jardín secreto, sobre la poeta Diana Bellessi, este mismo miércoles a las 20 en el centro cultural RobertoFontanarrosa. Como viene haciéndolo desde el año 2008, cada encuentro homenajea a un poeta y, desde la organización del Festival, se edita un libro con materiales inéditos o inconseguibles ya de ese autor. Así sucedió con las entrevistas a Juan L. Ortiz, los ensayos de Francisco Urondo, los libros ya agotados de poemas de Juan Manuel Inchauspe, tomos inhallables de Raúl González Tuñón o la poesía reunida de Beatriz Vallejos.

Este año la propuesta editorial es distinta: no se trata de autores de alguna manera consagrados u olvidados, sino de una antología de poetas que no superaron aún los 30 años y nacieron ya en democracia, a partir del año 1983. En 30.30. Poesíaargentina del siglo XXI, como dice la joven poeta Daiana Henderson, una de las editoras del libro junto con Gervasio Monchietti y Francisco Bitar, “el lector podrá encontrar parentescos y contrastes entre los 30 poetas”. Y agrega: “Destacaría el interés que muestran los textos por ir a la parte más viva de la lengua, hay una reactualización que se produce al conectar las herencias lingüísticas y poéticas con la realidad. La realidad no aparece aquí como un afuera. De hecho no hay un adentro y un afuera. La poesía en esta camada de poetas jóvenes se entreteje con la realidad múltiple y con los usos de la lengua, también múltiples: el diálogo, el chat, lo epistolar, las canciones, los cánticos en las canchas de fútbol, las noticias en los diarios, el relato biográfico, las jergas, los regionalismos, los modismos de los barrios y un larguísimo etcétera.”

lunes, 23 de septiembre de 2013

Santiago Ney Márquez: "Trato de hacer una obra afirmativa"



Santiago Ney Márquez (Montevideo, 1986), cuenta que su hogar, en el centro de la ciudad capital del paisito, está invadido de ruidos. A veces, esos ruidos se mezclan con los que genera el trabajoso proceso de creación de sus dos actividades artísticas: la poesía y la pintura, que para él tienen como piedra basal “la angustia de fondo de todo”. Este joven poeta que se inició escribiendo las letras de las canciones de su antigua banda de amigos, considera que un pedo (si, una flatulencia) también es un momento poético. Quizás, un pedo corto y preciso, como sus respuestas a estas preguntas que le enviamos por mail y respondió con premura.

— Qué lectura (texto, película, música) o experiencia te llevó a escribir poesía? ¿Qué gatilló el poema? ¿Qué edad tenías? ¿Provenías de un ambiente familiarizado con la poesía o la literatura?
Tenía una banda con unos amigos. Escribía las letras, y seguí escribiendo.

— ¿Cuál es tu proceso de escritura? ¿Tenés un método, un horario, un lugar? ¿Te acompañás con lecturas?
Escribo todo el tiempo, cuando estoy escribiendo todo el tiempo. Ultimamente estoy todo el tiempo pintando, así que escribo solo cuando no estoy pintando. En un momento hacía las dos cosas como si fueran una sola o algo así, tenía el escaner al lado y dibujaba algo y lo escaneaba y lo incluía en el formato de algo que era de poesía o poesía visual.

Ronald Augusto "Muchos confunden mi blog con una página porno"


por Lucas García



Ronald Augusto (Rio Grande, 1969) vive en Porto Alegre, una de las grandes urbes brasileñas más próximas a nuestro país. La ciudad es más grande que Rosario, aunque no tanto. Como aquí, se reparten las pasiones futbolísticas entro dos grandes clubes (Internacional y Gremio). También Porto Alegre está abrazada por un río, el Guaíba; pero cuando le pedimos a Ronald que nos describa su ciudad en pocas palabras, escribe: "Porto Alegre é uma cidade que tem um muro que a separa do seu rio" (“Porto Alegre es una ciudad que tiene un muro que la separa de su río”).

Como se ve seguido por televisión, cada vez que un periodista argentino pregunta en castellano a un jugador de fútbol brasileño, este responde en portugués. Ese es el formato en el que se mueve esta entrevista ("Aí vão as respostas, espero que esteja claro", advierte Ronald, a poco de partir para Argentina). A pesar de ser distinto al nuestro, cualquiera que se lo proponga puede entender el idioma del país vecino. Para aquellas palabras desentrañables disponemos de este traductor on line.  


— Qué lectura (texto, película, música) o experiencia te llevó a escribir poesía? ¿Qué gatilló el poema? ¿Qué edad tenías? ¿Provenías de un ambiente familiarizado con la poesía o la literatura?
Recordo duas experiências decisivas que me levaram à atividade poética: (1) ouvir minha mãe lendo seus poemas, eu tinha 12 anos de idade; e (2) e descoberta da poesia do grande poeta Manuel Bandeira, mestre do Modernismo brasileiro da década de 1920 do século passado.